Es mi cuerpo una playa de arena suave y caliente,
sobre la que tus manos juegan dibujando caricias.
Dame el beso húmedo de tu boca, arrástrame en tus aguas
y envuélveme en la fuerza de tu abrazo.
Son tu ojos, mar azul en el que me pierdo,
profundo abismo del que no quiero salir.
Dame calma en tu tormenta, torbellino salado y chispeante,
brisa costera que envuelve mi pelo.
Es tu pasión el oleaje, culminado de espuma blanca
que se derrama libre en mis orillas.
Dame el envite de tu empuje, silenciosa marea
que arrastra la noche invadiendo mis dominios.
Es el mar de la playa, amante furtivo y errante,
que igual que viene se va, pero que siempre regresa.
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