Es mi cuerpo una playa de arena suave y caliente,
sobre la que tus manos juegan dibujando caricias.
Dame el beso húmedo de tu boca, arrástrame en tus aguas
y envuélveme en la fuerza de tu abrazo.
Son tu ojos, mar azul en el que me pierdo,
profundo abismo del que no quiero salir.
Dame calma en tu tormenta, torbellino salado y chispeante,
brisa costera que envuelve mi pelo.
Es tu pasión el oleaje, culminado de espuma blanca
que se derrama libre en mis orillas.
Dame el envite de tu empuje, silenciosa marea
que arrastra la noche invadiendo mis dominios.
Es el mar de la playa, amante furtivo y errante,
que igual que viene se va, pero que siempre regresa.
Cuando sacudes el polvo y mueves los muebles de tu cabeza en la ardua tarea de redecorar tus sueños, no puedes evitar encontrarte con las pelusas, escondidas en los rincones, testigos de tus recuerdos, de tus pensamientos y tus deseos.
A través de ellas exploraré mi mente, convirtiendo sentimientos en palabras, dando rienda suelta a la imaginación, a la imaginación de mis pelusas.
A través de ellas exploraré mi mente, convirtiendo sentimientos en palabras, dando rienda suelta a la imaginación, a la imaginación de mis pelusas.
sábado, 30 de junio de 2012
martes, 19 de junio de 2012
Hoy he vuelto a soñar contigo
¿Qué es la vida? Un frenesí
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
Pedro Calderón de la Barca 1636-1673
Hoy he vuelto a soñar contigo, dulce momento es la noche si
en la inconsciencia te siento cerca.
Qué hermoso amanece el día, qué sonrisa ilumina
mi cara.
Gran fortuna son los sueños, pequeños caprichos de la mente
ociosa, que nos transportan allá donde no hay nada imposible, donde el tiempo
es infinito y las distancias no existen.
Hoy he vuelto a soñar contigo, con tu risa, con tus ojos…con
tu pelo negro brillando bajo la lluvia.
Qué locura tan grande me ciega, qué tremenda
desmesura.
No quiero soñar mi vida, quiero vivir mis sueños, abrir los
ojos y tenerte a mi lado, acariciar tu
espalda y rozar tus labios. Quiero despertar y que parezca que aun estoy
soñando.
Hoy he vuelto a soñar contigo, y me he preguntando al despertar,
si tú también soñarás conmigo, si tu cordura también se ciega.
Porque, si mis sueños son los tuyos, y los tuyos son los míos…Qué demonios hacemos soñando, ciegos y locos ambos, si una vida de ensueño nos
está esperando.
miércoles, 13 de junio de 2012
SOMOS FUEGO
Hazme el amor lentamente, cae sobre mi con suavidad como cálida lluvia de verano. Desata poco a poco el vendaval de tu pasión enloquecida.
Mójame el rostro con tus besos, cálame el cuerpo de caricias...Inúndame de ti, barco rendido a la tormenta.
No quiero más que el brillo de tus ojos, más que el sabor de tu boca...Quiero ser tu capricho, ese deseo ardiente de tu lengua, fruto prohibido que no puedas dejar de comer.
No necesito promesas, palabras vanas que regalen oídos...Sólo necesito tu perturbador aroma, olerlo cada noche en mi almohada, entre mis sábanas... Saberte cerca aunque estés lejos. Sentir que cuando eres mío, eres sólo mío, porque cuando yo soy tuya no tengo otro dueño.
Jugaremos al escondite entre las sombras, navegando por otros mares, permitiendo licencias casuales de pequeñas hogueras nocturnas que calienten nuestro lecho, creeremos sentir la plenitud y el ahogo del delirio, pero al amanecer sentiremos el vacío, el frío de la ausencia, porque tu y yo sabemos que fuego no hay más que uno y sólo arde entre tu cuerpo y el mío.
Mójame el rostro con tus besos, cálame el cuerpo de caricias...Inúndame de ti, barco rendido a la tormenta.
No quiero más que el brillo de tus ojos, más que el sabor de tu boca...Quiero ser tu capricho, ese deseo ardiente de tu lengua, fruto prohibido que no puedas dejar de comer.
No necesito promesas, palabras vanas que regalen oídos...Sólo necesito tu perturbador aroma, olerlo cada noche en mi almohada, entre mis sábanas... Saberte cerca aunque estés lejos. Sentir que cuando eres mío, eres sólo mío, porque cuando yo soy tuya no tengo otro dueño.
Jugaremos al escondite entre las sombras, navegando por otros mares, permitiendo licencias casuales de pequeñas hogueras nocturnas que calienten nuestro lecho, creeremos sentir la plenitud y el ahogo del delirio, pero al amanecer sentiremos el vacío, el frío de la ausencia, porque tu y yo sabemos que fuego no hay más que uno y sólo arde entre tu cuerpo y el mío.
viernes, 1 de junio de 2012
Palabras, imágenes, palabras...
Cuantas más palabras salen por tu boca, menos se retienen en tu mente.
Hace tiempo que mi boca y mi mente siguen caminos distintos, ni digo lo que pienso, ni pienso lo que digo... Sólo hablo y hablo... Siempre las mismas palabras. Distinta gente, las mismas palabras. Distintos lugares, las mismas palabras... Palabras que sirven de monótona banda sonora a una sucesión continua de diapositivas... Fotogramas, encuadres capturados por mi peculiar cámara mental. Imágenes sueltas que se acumulan, pequeños cortos que se repiten con diferentes protagonistas.
Cada día es igual al anterior pero radicalmente distinto, una mirada, un portazo, una sonrisa... Un mínimo gesto puede cambiar tu perspectiva, puede abrir o cerrar el obturador de tu objetivo, modificar la foto, velar el resultado o dotarlo de una luz mágica.
Con cada nuevo sol que despierta, es una nueva sesión, un nuevo comienzo, un nuevo final.
Al llegar la noche, es el momento de revelar las instantáneas, de analizar cada cliché, conservando las buenas tomas y desechando las demás. Llenar el álbum de grandes trabajos para después mirarlo y sentir que todo este esfuerzo, tanto pensamiento omitido, tanto sacrificio, tantas palabras... Han merecido la pena.
Hace tiempo que mi boca y mi mente siguen caminos distintos, ni digo lo que pienso, ni pienso lo que digo... Sólo hablo y hablo... Siempre las mismas palabras. Distinta gente, las mismas palabras. Distintos lugares, las mismas palabras... Palabras que sirven de monótona banda sonora a una sucesión continua de diapositivas... Fotogramas, encuadres capturados por mi peculiar cámara mental. Imágenes sueltas que se acumulan, pequeños cortos que se repiten con diferentes protagonistas.
Cada día es igual al anterior pero radicalmente distinto, una mirada, un portazo, una sonrisa... Un mínimo gesto puede cambiar tu perspectiva, puede abrir o cerrar el obturador de tu objetivo, modificar la foto, velar el resultado o dotarlo de una luz mágica.
Con cada nuevo sol que despierta, es una nueva sesión, un nuevo comienzo, un nuevo final.
Al llegar la noche, es el momento de revelar las instantáneas, de analizar cada cliché, conservando las buenas tomas y desechando las demás. Llenar el álbum de grandes trabajos para después mirarlo y sentir que todo este esfuerzo, tanto pensamiento omitido, tanto sacrificio, tantas palabras... Han merecido la pena.
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