No sé si me recuerdas... solía ser tu amiga... confidente, compañera de bromas, de juegos, de risas y suspiros, unas veces la loca, otras veces la psicóloga... largas conversaciones llenaron nuestros vacíos, unas inteligentes, otras divertidas, infantiles, profundas, despreocupadas, calientes... Pero tu lo has olvidado, lo has borrado todo. Perpleja, desconcertada, no sé que pudo pasar, qué sombra envolvió tu mente, sé que eres hielo y fuego a la vez, luz y oscuridad, tan dulce en ocasiones, tan amargo en otras... Pero nunca la nada, nunca el vacío, nunca el desprecio... Quizá no debería importarme tanto, quizá nunca debió importarme, nunca debí creer en tu palabra que izaba el valor de la amistad en un mástil infinito. Nunca debí escucharte, nunca debí quererte... No puedo seguir hablando, las lágrimas están brotando y no me quiero dormir llorando. Prometí que nunca mas volvería a mojar mi almohada con el salado fruto de mi llanto. Pero mi alma está tan triste, es tan duro tu rechazo... Yo que te defendí ciegamente, que me negué a creer la voz que me advertía. Te equivocas, le decía, te equivocas... ¡Qué tonta he sido todo el tiempo! yo era la equivocada, engañada, traicionada, decepcionada...
Escribir aquí es mi refugio, mi consuelo, me ayuda a sacar fuera los demonios que me rondan. Cada palabra que tecleo me libera un poco mas, se que cuando acabe me sentiré mejor, mi alma estará tranquila y mi pena será menos... Sólo una cosa más, una antes de cerrar el ordenador y con el una amarga página de mi vida... Sé feliz, porque por mucho daño que me has hecho, yo seguiré siendo tonta, seguiré siendo blanda y te seguiré queriendo.
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