Aquiles el guerrero, Aquiles el amante,
Torbellino de pasiones, con alma de navegante.
Héroe en la batalla, objeto de deseo consentido,
ladrón de corazones y seductor empedernido.
El dulce nectar que destila, lo reparte generoso,
a las mortales rendidas ante manjar tan delicioso.
Siempre victorioso, con todo a su disposición,
no pensó que de su nave, llegara a perder el timón.
Una noche en alta mar, en la soledad que le condena,
una voz empezó a llamarle como un canto de sirena.
Abandonado a aquel espíritu, cerró sus ojos con calma,
siendo arrastrado con susurros de camino hacia la cama.
Percibió unas manos suaves, sumido en un sueño ideal
acariciándole con dulzura de una forma irreal.
Una boca hambrienta con ímpetu le besaba,
y una lengua caliente, sin tregua le torturaba.
Unos senos fragantes en contacto con su pecho
y unos muslos que le apresaron, haciendole esclavo en su lecho.
Poseido sin remedio, ansioso y desesperado,
buscaba con sus labios la que a la locura le habia llevado.
Al no encontrarla abrió los ojos, con la respiración agitada,
sobre las sabanas de lino, las huellas de su esencia derramada.
Solo ha sido un sueño, un delicioso sueño,
pensó Aquiles volviendo a sentirse el dueño.
Mientras, en el Olimpo, sonríe triunfante una diosa,
con un dulce elixir en sus labios saboreandolo orgullosa.
Ha sido suyo en la distancia, sumiso y expectante
Aquiles el guerrero, Aquiles el amante.
Ole!!!! por ti.
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