Donde venden los paraguas para el alma, donde encuentro algo con lo que cubrirme de esta insaciante lluvia que me empapa por dentro, que me inunda la mirada, que me nubla el entendimiento. Pasan los dias, las semanas y los meses, a veces miro al cielo con la esperanza de ver amainar la tormenta porque un timido rayo de sol me ha rozado la mejilla y me imagino el arco iris, pero solo es una ilusion, el agua sigue cayendo y se estrella con fuerza contra mi cara. No hay sol, no hay arco iris, solo nubes y lluvia.
Las noches se han quedado sin estrellas, la luna tampoco quier dejarse ver, ella tambien esta triste, echa de menos al sol, añora su caricia al amanecer y su beso en el ocaso, siento que ella me comprende, obligada a vivir en la oscuridad, a velar por las estrellas, teniendo que dar la cara oportuna, la que toca, la que todos esperan ver, cuando lo que realmente quiere es huir del cielo y bañarse en el mar.